Del Renacer o del Silencio

Me busco, pero no me encuentro, me busco en poemas mal escritos y en versos sin alma ni sentido. Me busco en cuentos amorfos y sin final aparente, en cuentos a medio camino, me busco en personajes olvidados que se parecen tanto a mí porque quedaron incompletos.

Me busco, pero me hundo. Me hundo en el fango de mis obsesiones, asuntos cotidianos que me sacan lágrimas, o en asuntos menores y charlas vacías que me producen ira y me dañan el día. Me hundo.

Y heme aquí, de nuevo, intentando no hundirme, escribiendo frases sin sentido para parecer que vale la pena y que disfruto estar vivo. Me cuesta, me cuesta sobrellevar la desazón de la indiferencia, la misma que a mí mismo me ha contagiado, pero sin remedio y entre reproches propios, me alejo indiferente a mi auto impuesta lejanía. Es inevitable, soy solo otro de tanto egoístas.

¿Hasta dónde tendré que ir? ¿Cuál es la trinchera a la que debo llegar? ¿Habrá alguna de la que logre salir airoso?

Me hundo, me hundo en el silencio en busca de mí mismo.